Los niños son como esponjas, por eso si empezamos a hablarles en inglés desde pequeñitos se irán familiarizando con el idioma. Pero es importante presentarlo como algo divertido, como un juego que los niños vean de forma positiva y no como una tarea obligatoria o aburrida.

Lo aconsejable es hacerlo de forma natural, con frases cortas y sencillas que luego los niños sean capaces de recordar y repetir. Así irán interiorizando vocabulario y al mismo tiempo se acostumbrarán a como suena el inglés. Por ejemplo:

  • Well done!
  • I like this / I love…
  • Come here!
  • Come on!
  • Let’s go
  • Would you like…?
  • Do you want to play?

Una opción muy recomendable, es que vean los dibujos en inglés. Hoy en día es muy fácil con la cantidad de plataformas que tenemos a nuestro alcance como Netflix, Disney, HBO… donde puedes ver tus series o películas favoritas en el idioma que quieras. Pero no sirve cualquier dibujo animado. Al principio es mejor que tengan unos diálogos sencillos y que no hablen con demasiada rapidez para que le dé tiempo al niño a asimilar la información en una lengua que no es la suya. También se pueden encontrar historias cortas, con una trama sencilla de entender a través de los propios dibujos.

Y lo mismo sucede con la música. A los peques siempre les resulta súper divertido y entretenido aprender canciones en inglés. Los estribillos y las rimas les serán muy fáciles de memorizar y de cantar, y esto no solo los ayudará con la pronunciación, sino también para aprender expresiones. Las canciones siempre han sido la mejor opción, junto con los soportes audiovisuales, para desarrollar la fonética. A mí personalmente me gustan mucho los vídeos de “The singing Walrus”, “Cocomelon” y “Super simple songs”. Los puedes encontrar en youtube y tienen un montón de canciones con una gran variedad de temas, como el abecedario, los colores, las partes del cuerpo…

Por otro lado tenemos las famosas Flashcards. Son un recurso de aprendizaje estupendo para los niños pequeños ya que al ser un juego de asociación es más sencillo recordar las palabras. Con estas tarjetas aprenderán un montón de vocabulario, pero no debemos saturarlos con la información. Debemos utilizarlas como si fuese un juego y no un ejercicio de estudio.

En definitiva, son pequeñas cosas que podemos ir poniendo en práctica, pero sin olvidar que se trata de hacerlo lo más divertido y ameno posible. Estoy segura que de esta forma vuestros peques querrán seguir aprendiendo.

 

 

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